Una banda de okupas entra en varias viviendas unifamiliares en la Coruña

Sus miembros cambian las cerraduras, asaltan las casas y se las ofrecen a familias a cambio de dinero

 

Un chalé ha sido asaltado en dos ocasiones en 48 horas por los okupas. Se trata de una casa adosada ubicada en el vial superior de la avenida de Arteixo. La vivienda está vacía porque su propietaria está hospitalizada. También intentaron acceder a otro inmueble en la misma zona.La doble okupación tuvo lugar en la noche del domingo al lunes y en la madrugada del martes. Fuentes próximas a la investigación también indicaron que otras viviendas de la zona fueron asaltadas y que en alguna de ellas continúan residiendo los ilegales. Señalaron que se trata de una banda compuesta por ciudadanos españoles y extranjeros, «sobre todo magrebíes». Se cree que la trama consiste en asaltar las casas o los pisos y cambiar las cerraduras de las puertas de acceso. Una vez logrado el objetivo, estos individuos ofrecen las viviendas a okupas a cambio de una cierta cantidad de dinero, «más o menos importante», subrayaron.

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EMILIANO MOUZO El primer asalto al chalé de la avenida de Arteixo se realizó el domingo por la noche saltando el muro de la finca «y reventando una de las ventanas laterales de la casa», contó Loli González-Dopeso, vecina de la vivienda okupada. Ella y otros residentes fueron los que llamaron a los familiares de la dueña, que se encuentra en el hospital, y dieron aviso a la Policía Nacional. Fueron los primeros los que lograron echar fuera a los dos individuos. «Eran jóvenes y con acento extranjero», contó Loli.

A las dos de la madrugada del martes González-Dopeso se despertó por un fuerte ruido. Encendió las luces, miró por la ventana de su chalé, pero no vio nada en un principio y pensó «que eran las gaviotas». Se volvió a acostar pero el bullicio continuaba.Bajó al jardín, salió a la avenida de Arteixo, y vio cómo la misma casa asaltada el domingo anterior tenía forzados los barrotes de seguridad y estaba sin una ventana. Decidió cruzar la vía y, al mirar hacia el primer piso, vio «la silueta de varias personas en el interior». Loli les gritó. «Les dije que se fuesen, pero no hacían caso». Entonces volvió a su vivienda, cogió un martillo «y les amenacé». Los okupas decidieron marcharse saliendo por la puerta y cubriéndose la cabeza con una capucha: «Eran tres jóvenes. Bueno, uno de ellos no sé si tendría siquiera 14 años».

UNA CIUDAD PENDIENTE DE QUE SE APLIQUE UNA LEY CON UN AÑO EN VIGOR

Hace más de un año (junio del 2018) que el Congreso de los Diputados aprobaba una norma con la que se ponía coto a la okupación de viviendas. La denominada ley de desalojo exprés, que habían reclamado hasta la desesperación propietarios, abogados y representantes del sector inmobiliario sigue sin aplicarse y, por tanto, la okupación es aún un problema sin solucionar. Esta práctica ha sido especialmente dañina en A Coruña, donde pocos son los barrios, e incluso zonas del centro, que han logrado evitar la okupación y sus nefastas consecuencias, como los peligrosos incendios que en ocasiones tienen lugar en viviendas. Esto acaba de suceder el 25 de agosto en el número 9 de la calle San Juan, edificio que lleva años okupado. El armario que ardió en el rellano del primer piso estuvo a punto de causar una desgracia. Más grave fue el pavoroso incendio del 11 de septiembre del año pasado en el inmueble que llevaba varios meses allanada en el número 5 de la calle Socorro. Los okupas se negaron a abandonar el edificio de madera que amenazaba con venirse abajo. Un bombero resultó herido.

El ariticulo se publicó en la Voz de Galicia : aqui

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