Logran desalojar a los 40 okupas que se instalaron en un edificio de San Fernando

En el inmueble de San Roque en el que pasó lo mismo, el banco ha tapiado algunos pisos para impedir que se muden ilegalmente

En mayo saltaron todas las alarmas en San Fernando. Los vecinos vieron cómo unas 40 personas descargaban muebles y ocupaban un edificio entero en la avenida principal de su barrio durante un fin de semana. El inmueble, entre Carolina Coronado y Torres Naharro, está a solo unos metros de la estación de trenes y lleva varios años vacío y en manos de una entidad financiera. «Y se han marchado igual. Todos a la vez en un fin de semana. Es un alivio», reconoce un residente cercano.

El edificio de San Fernando quedó desalojado gracias a la presión que soportaron los okupas. Lograron cortarles el agua y, recibieron notificaciones del proceso legal de desahucio. Poco después de que se marchasen, el juzgado intervino para cambiar las cerraduras del inmueble y así evitar que pudiesen volver a instalarse. Ahora los vecinos de San Fernando solo piden que se vendan los pisos lo antes posible para esquivar una nueva ocupación ilegal.

Casas tapiadas y seguridad

Los ocupantes llegaron a enfrentarse a la policía para impedir que les cortasen el agua

El de Carolina Coronado no es el único edificio ocupado por completo en Badajoz. En San Roque hay un caso aún más antiguo. En enero varias familias se instalaron en un bloque de viviendas en la calle Gómez de Villafranca, muy cerca de Santo Cristo de la Paz (carretera de Sevilla). Es un caso similar al de San Fernando. Una promoción que estaba a punto de venderse, pero que quedó parada y vacía por un conflicto económico y está en manos de una entidad financiera. El ejemplo de San Roque es aún más complicado porque sí hay propietarios afectados, hay vecinos que compraron plazas de garaje en este edificio ocupado y no saben cuándo podrán hacer uso de ellas.

En Gómez de Villafranca también se han producido medidas de presión para desalojar a los okupas. Aqualia les cortó el suministro de agua al detectar su enganche irregular. Sin embargo, los residentes de la zona creen que en este caso han podido volver a engancharse y tienen suministro. También cuentan con un enganche de luz.

Recientemente, además, en el edificio de San Roque los propietarios del mismo han tomado medidas para que al menos la situación no empeore. Durante semanas hubo guardias de seguridad en la puerta del bloque con el objetivo de impedir nuevas ocupaciones, ya que aún había pisos vacíos. Finalmente, las puertas de varias viviendas han quedado tapiadas como medida más definitiva.

A diferencia de San Fernando, donde los vecinos han denunciado robos y se han producido enfrentamientos entre los okupas y la policía, las familias que viven en Gómez de Villafranca apenas han causado problemas, según los residentes de la zona. Sin embargo, en mayo, cuando HOY informó sobre la situación en la zona, uno de los ocupantes persiguió y acosó a un fotógrafo.

Este es uno de los incidentes causados por los okupas de San Roque. Por lo demás, los residentes de la zona afirman que solo han presenciado algunos desperfectos en el edificio, como cristales de la puerta rotos y algunas discusiones entre las familias instaladas, pero no con los vecinos del entorno. Cuando estas personas se instalaron, en enero, enviaron una carta a los bloques de alrededor para explicarse.

«Hola. Buenas. Somos las familias que hemos habitado este techo que llevaba cerrado ocho años. Lo encontramos abierto y somos 16 familias con niños que la mayoría no tienen medios para pagar su alquiler. Solo queremos una casa digna. Con esto os queremos decir que no molestaremos. Haremos vida normal como vecinos normales, como personas que somos. Si tienen alguna queja, se puede hablar para que no vuelva a pasar. Esperamos que todos los vecinos estén tranquilos. Un cordial saludo y perdonen las molestias», decía la carta.

Conflictividad

La situación en San Fernando ha sido muy distinta. El bloque ocupado comparte aparcamiento subterráneo con otros inmuebles y, solo unos días después de la llegada de los ocupantes, hubo una denuncia por robo en un trastero. El miedo se extendió entre los vecinos de la zona que pidieron un desalojo rápido. Sin embargo, el proceso judicial en estos casos no es sencillo.

Los okupas de San Fernando han tenido varios enfrentamientos con otros vecinos, por ejemplo, insultando a los peatones desde las ventanas. También lanzaron una botella cuando vieron que una persona trataba de hacer una foto con su móvil, pero impactó en el suelo.

El momento más complicado se vivió a finales de mayo, cuando Aqualia procedió a cortar el enganche de agua del edificio. La concesionaria de la red pacense explicó que había detectado un enganche irregular. Días después, los okupas trataron de volver a abastecerse de la red. Entonces se decidió tapar la tubería con bloques de hormigón, pero trataron de retirarlos. La solución definitiva fue eliminar las baldosas de la acera y cubrir la tubería con hormigón para que no volviesen a engancharse. Durante el proceso los obreros estuvieron escoltados por la policía y hubo enfrentamientos.

Estos problemas acabaron recientemente con el desalojo. Los vecinos del barrio esperan que no se repita el problema.

Artículo publicado aquí

Share this post