El auge de la okupación hace emerger nuevos negocios para combatirla

Una firma holandesa llena inmuebles vacíos con inquilinos temporales

Inversionistas que se publicitan en Santiago para comprar pisos «en situaciones difíciles, okupados incluidos». Ofertas para desalojar a okupas en Tui. «Intermediación amistosa» para hacer desistir a okupantes en A Coruña. Limpieza en Lugo de pisos que hayan abandonado okupas. Cobradores de deudas a okupas e inquilinos morosos en toda Galicia. Abogados especializados en Compostela. Varias personas que se ofrecen en Vigo a habitar viviendas vacías a bajo precio a cambio de alejar con su presencia el interés de los okupas. Y puertas, alarmas, cámaras y demás inventos de persuasión de asaltantes en infinidad de concellos son algunos de los negocios que afloran en Internet a la sombra del auge de la usurpación de inmuebles en Galicia, a mayores de las misivas con las que las grandes corporaciones de la seguridad bombardean a diario con ofertas y advertencias.

Las empresas de desokupación, sobre las que pesa en muchos casos cierta prevención por los métodos y estética de sus empleados, aseguran estar desbordadas de trabajo, servicios que de media sitúan en los 2.000 euros, pero que ya superan los 3.000.

Y ahora llega a España la llamada solución holandesa, la que promueve la utilización habitacional de prácticamente cuanto espacio construido sin uso existe. Cines, locales comerciales, naves, industrias, edificios de oficinas y hasta estaciones de tren o monasterios sin uso, acogen ya en media Europa a los llamados «guardians», jóvenes que a cambio de una renta baja hacen el doble papel de inquilinos temporales y de vigilantes de inmuebles vacíos que tras ser adaptados se convierten en sus casas.

«Somos gestores de inmuebles vacantes. Un espacio sin uso atrae todo tipo de problemas: inseguridad, suciedad, gamberrismo, okupas…», señala John van Haaren, director ejecutivo de Ideal Guardian en España, la primera empresa que se implanta en el país de su sector tras 30 años de experiencia en Holanda, donde hay otras 50 empresas con el mismo fin. La firma nació para hacer frente a la okupación y hoy abarca ya en ocho países a todos los frentes a los que se expone un inmueble sin uso. Cuenta con 50.000 guardians en Holanda y espera llegar a 5.000 en España este primer año.

Oficinas sin uso, al alza

«El teletrabajo hará que el uso de muchas oficinas quede obsoleto en España y con una pequeña adaptación pueden servir de vivienda a los guardians, que vigilarán el inmueble y lo habitarán con determinadas obligaciones a cumplir», añade Van Haaren. Asegura que su empresa somete a un examen de idoneidad tanto al inmueble como a los candidatos a habitarlo. Primero se le entrega al propietario un proyecto para llevar a cabo una rápida adaptación del espacio a la vida cotidiana, dotándolo de baños y cocinas si no los tiene y de elementos y planes de seguridad visados por los bomberos locales. A los guardians los eligen jóvenes, entre 25 y 30 años, mayoritariamente profesionales con trabajo, responsables, desplazados temporalmente, con pareja o sin ella, pero siempre sin hijos. «El propietario firma con nosotros el compromiso de avisar con un mínimo de un mes si quiere volver a dar uso al inmueble, y el guardian a abandonarlo en ese plazo si se da esa situación. Sería social y escolarmente problemático someter a los niños a esa condición», indica el responsable de la empresa. No están permitidas las fiestas en los edificios que pasan bajo el control de Ideal Guardian, está limitado el número de invitados y el período de estancia oscila entre seis meses y los tres años.

La empresa cobra a la vez del propietario y del residente, jurídicamente con estatus distinto al de arrendatario. «Por 200 euros al mes se puede vivir con nosotros en plena Castellana de Madrid, o en la plaza Vendôme de París, se ahorran hasta 800 euros», resalta Van Haaren. El trabajo de los inquilinos temporales es el de dar cuenta de cualquier desperfecto o incidencia y con su sola presencia espantar a posibles okupas. «Somos más baratos que una empresa de seguridad y evitamos los problemas sociales que pueden surgir cuando hay un espacio sin uso», indica.

Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia son los primeros objetivos de la empresa holandesa, que se declara dispuesta a asentarse en Galicia si surgen peticiones económica y empresarialmente viables.

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